Siendo el amanecer símbolo de un principio,
Yo estoy hoy inmerso en un camino sin fin,
Ni mucho menos inicio.
Respirando sin saber el motivo,
Caminando sin saber el sentido.
Esta senda, este universo
Existencias de las cuales nos mostramos ignorantes,
Incrédulos de su nacimiento
Un final esperando con cautela;
Final que no sabemos si es real
O una consolación como salida de la frialdad.
La noche tan solo es símbolo de la melancolía,
Y no hay otro estado en ningún día,
Que represente esta tristeza llena de agonía.
Quizá la noche polar, esa que no acaba
Esa que envuelve centenas de días,
Esa que congela las entrañas,
Que encierra pesadillas.
No solo puedo quedarme acá de brazos cruzados,
Mirando estos rostros perdidos y desfigurados,
Debo correr en busca de aquello que no tiene respuesta
De aquello que no ha sido encontrado,
Pero que a pesar de todo,
Aparece en el momento menos esperado.
Eso que está escondido, eso que no ha sido revelado
Pero que sin duda, se encuentra en algún lado.
Autor: Daniel Gutiérrez Brenes. 2011
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