Cada vez me consumo más
siento la soledad cada vez más cerca,
me convenzo cada vez más
de que estoy condenado a ella.
Mi existencia se vuelve aburrida e inservible,
el mundo se convierte en un infierno,
el cielo ya no es azul, es color sangre.
Tan sólo puedo oír una voz,
una en mi interior,
una que imagino,
que me da ánimos para continuar.
Esa voz de redención,
eres tú
mi inalcanzable sueño,
un suspiro de aliento...
Seguiré condenado al acaso,
a la soledad y la tristeza,
soñar es mi única salida,
mi escape a la verdad.