Es la delicia del saber,
la maravilla de formar,
la constancia de seguir sin terminar.
Es mi puño y mis dedos,
quienes acarician tus bellas hojas de ceda,
y llenan de vida con cada alegría, igual con una melancolía.
Afortunada soy de conocerte,
de saber lo bello, que es tenerte,
sin verte jamás, ni reprochar el poder verte nunca mas.
Deja el arte brotar por tus venas,
sin reprimir el sentimiento.