Sueños recorren por entre mis venas colmadas de entusiasmo.
Llanos recuerdos que se pierden entre lo humano,
Entre lo pasado, entre todo aquello que el tiempo olvida,
Son las cosas que liberándolas por entre las veredas del alma mía,
Al mismo tiempo me impulsan a seguir en este enigma que es mi vida.
Solo vos mi viento, ese que con fuerza sopla;
Llenando todo vació que el impacto de las noches oscuras y frías
Deja en el rincón de mi alma.
Menos calor que el de un cuerpo inerte,
Increíble soledad nos envuelve.
Más todo aquello queda en la nada
Cuando el centurión del afligido aparece en el alba de la mañana,
Ojos tristes que se transforman en rubíes de los cuales una lagrima no emana;
Pues es una fuerza que permite dar pasos, donde ya un mortal no puede darlos,
Tan solo siguiendo con tenaz mirada aquellos anhelos
Ocultos entre raíces y trenzados velos.
Sol de cada mañana, superpuesto a la noche que envolvía,
Envolvía la aflicción que asechaba cada día,
Ya no podía seguir, pero de Dios una luz logre concebir.
Solo la humilde existencia de un sentimiento oculto en mi interior
Logró hacer llover en este desierto de dolor,
Después de una larga ausencia, de una larga tardanza;
Viniste a visitarme vos, ángel llamado esperanza.