La amo pero ella desde aquel accidente me trata diferente. Se que trató de enamorarse, pero una fuerza la hizo incomodarse. Esa fuerza fue él, el amigo que se hizo llamar amigo. Un amigo que ante el vicio se hizo llamar hermano. Él era esa fuerza esa fuerza que ignora una belleza que no se puede ignorar. Esa belleza que no hay con cual comparar. Ahora mi única salida es imaginar aquello que no va a pasar. Y recordar como esos besos de compañía en la mejilla tan solo con el simple rose de sus labios alegraban todo mi día. Como olvidar aún no sé cómo hacerlo, trato de distraerme pero cuando lo hago recuerdo que ella era mi distracción.
Y qué hacer cuando el culpable de todo es esa misma persona, tal vez fue la emoción, o la excitación, pues no, fué la inmadurez de creer que pudo ser mía, la ilusión de que pudiera merecer ese amor que ahora tanto anhelo, ese anhelo que sé no llegará y ahora solo pienso en cómo devolver el tiempo y corregir ese error, y que todo sea como antes, pero sé que eso no es posible, al menos no en este tiempo. Como superar el pasado si tú eres mi presente, ese presente que con cada segundo que pasa se convierte en pasado.
Y qué hacer cuando el culpable de todo es esa misma persona, tal vez fue la emoción, o la excitación, pues no, fué la inmadurez de creer que pudo ser mía, la ilusión de que pudiera merecer ese amor que ahora tanto anhelo, ese anhelo que sé no llegará y ahora solo pienso en cómo devolver el tiempo y corregir ese error, y que todo sea como antes, pero sé que eso no es posible, al menos no en este tiempo. Como superar el pasado si tú eres mi presente, ese presente que con cada segundo que pasa se convierte en pasado.