Tan dulce como el algodón de azúcar,
simple y fascinante es acariciar tu rostro mi princesa,
dulce es compartir contigo un minuto del día,
y darte el amor que tu corazón desea.
Tan suave como la piel de un niño,
se puede sentir cada instante tu beso,
tan indescriptible y bella sensación,
que acaba poco a poco como las flores del cerezo.
Tan brillante como en noche despejada cada estrella,
es tu mirada mi niña dulce,
que mi ser al verte rayos de amor destella,
tan inexplicable es este sentimiento,
que me hace sentir que la vida contigo es eternamente bella.